Cuando Hugo Chávez viajó a La Habana por primera vez, le prometió a Fidel Castro que “Venezuela seria como Cuba”. En eso Chávez cumplió su palabra empeñada. Si alguna frase infeliz de Chávez quedó para la posteridad, fue aquella en la que se refirió a los logros de la revolución castrista como “el mar de la felicidad”. Pues bien, Chávez marcó la pauta que ha seguido al pie de la letra, ahora, Maduro para que las imágenes de los balseros de esa isla se reproduzcan con las de tantos venezolanos que asumen el riesgo de zarpar de nuestras costas con destino a cualquier lugar, como por ejemplo, Trinidad y Tobago, a ver si sobreviven dejando atrás la cruda realidad de un país donde se están, literalmente hablando, muriendo de hambre.