El régimen de Nicolás Maduro destruyó a Pdvsa, a la Corporación Venezolana de Guayana, a la Cantv y Movilnet, a la Petroquímica, y a todas las empresas estatizadas durante las dos últimas décadas. Acabó con empresas tan exitosas como Agroisleña y La Electricidad de Caracas, entre los numerosos casos que podrían mencionarse. Durante años se hizo el distraído frente al contrabando de extracción de gasolina y alimentos subsidiados que salían para Colombia y Brasil en grandes camiones. Continúa permitiendo que el Arco Minero sea saqueado por las distintas mafias que controlan esa región. Allí, al sur del país, el Estado desapareció. Lo que domina es la barbarie.