Dos alcabalas de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), instaladas en los municipios de Baruta y El Hatillo, se han convertido en unos puntos de “matraca” en las que los conductores no se salvan de ser extorsionados por los uniformados que, presuntamente, exigen dólares para no imputarles infracciones de tránsito que jamás cometieron.
