Lo que se haga bien de aquí en adelante, dependerá de la capacidad que tenga la dirigencia de hacer una jornada de autocrítica, para precisar las fallas, que sin lugar a dudas las hubo. Sólo a partir de esa tarea, será posible avanzar en la dirección correcta de ahora en adelante. Lo lógico sería instalar un nuevo eje de gravedad en el que participaran todos los factores identificados con la premisa -que para mí está vigente- que no es otra que luchar para que Maduro cese en la usurpación de los poderes públicos. Un eje incluyente, que deje atrás ese sectarismo tan dañino. Una dirección que cierre puertas a los infiltrados que Maduro ha colocado en los Caballos de Troya, para que una vez haber penetrado a la oposición, se encargarán de atomizarla. Una dirección centrada en una sola tarea: salir de la narcotiranía y dejar para después las facturas pendientes por cobrar y dirimir en otra coyuntura las diferencias entre los dirigentes de los partidos.