Una rutina que desgasta física y emocionalmente es la que viven los larenses para intentar satisfacer sus necesidades básicas. Buscar leña para cocinar por falta de gas doméstico se ha vuelto costumbre y tener un plato de comida caliente en la mesa es una odisea. A muchos se les han desmoronado los sueños de tener un mejor futuro ante la falta de soluciones por parte del gobierno y hay quienes sienten que van en retroceso porque no hay condiciones de vida óptimas.
