El coco, una fruta tradicionalmente exótica, es básica para la dieta de aproximadamente un tercio del planeta. Y desde que la nutriología ha puesto el ojo en los beneficios de los productos naturales consumidos generación tras generación pero pocos estudiados por la ciencia, uno de sus subproductos se ha colocado entre los denominados ‘superalimentos’. Se trata del agua de coco, un jugo cargado de electrolitos, minerales excelentes para la rehidratación y de sales, tanto que se ha llegado a promocionar como ‘bebida isotónica’ vegetal. Sus propiedades, sin embargo, deben matizarse.
