Carlos Ismayel: Como fiera herida

La reacción de los capos de las mafias, una vez más sancionados por instituciones de prestigio del mundo, no se hizo esperar. El gatillero que Maduro colocó en la trinchera mal llamada controlaría -minúscula adrede- disparó desde la cintura una descarga de metralla contra varios diputados de la resistencia, la mayoría de ellos en situación de exiliados porque bien se sabe que la cacería de la que son víctimas es de vieja data. Pero tal como lo dijo nuestro paisano guariqueño Antonio Ledezma, “cuando esas medidas las aplica un sicario al servicio de un régimen narcotirano, más que un castigo, esas sanciones terminan siendo un honor, una medalla que enaltece a quienes son víctimas de semejante persecución política”.

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Author: Pablo Perez