El futuro siempre es incierto, pero eso no impide que nos acostemos todas las noches con la confianza que vamos a despertar vivos, si no fuese así no podríamos abandonarnos al descanso reparador y estaríamos despiertos toda la noche esperando la luz del nuevo día por temor a que nos sorprenda la muerte. Hago esta reflexión para ilustrar la naturaleza de la teoría y la acción política, que parte de ofrecer bienestar y prosperidad a un grupo o a una sociedad casi siempre en futuro. Para explicarlo más directo, una política exitosa tiene que ofrecer en boca de un líder o un grupo de personas un relato de futuro convincente de que vamos a vivir mejor, que no tendremos que sufrir el desvelo de la incertidumbre antes que la noche termine. A esto lo llamamos confianza en la verdad del relato, que se construye palabra a palabra recorriendo la geografía espiritual de un pueblo, escarbando hondo en el alma colectiva cocida en la historia trascendida, que se constituye en el testimonio vivo del relato.