Hay un modelo venezolano que nos ofrece inspiración. Es el que se ha forjado en la diáspora, el que protagonizan, con dosis extraordinarias de dignidad y coraje, los millones de ciudadanos que han debido abandonar su país para encontrar alivio en otras partes del mundo. Muchos han elegido la Argentina, y aquí dan todos los días, en diversos ámbitos sociales y laborales, un conmovedor testimonio de integridad, de fortaleza, de sacrificio y resiliencia.