FOTO DE ARCHIVO: El empleado de una funeraria rocía con desinfectante a dos trabajadores de un cementerio con equipos de protección individual (EPI) antes del entierro de una persona que murió por causa de la COVID-19 en el cementerio municapl de San Isidro, en Ecatepec de Morelos, a las afueras de Ciudad de México, México, el 11 de febrero de 2021. REUTERS/Henry Romero