Hace 25 años, el 10 de febrero de 1996, la ciencia cibernética en su avance hacia el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) dejó una huella indeleble en el mundo del ajedrez; un juego que desde hace más de dos milenios se rige por la lógica y el discernimiento. Ese día, una súper computadora, bautizada Deep Blue (Azul Profundo) creada por IBM y diseñada exclusivamente para el desafío, impulsada por 256 microprocesadores y capaz de analizar hasta 100.000.000 de jugadas por segundo, logró su primera victoria frente al mejor ajedrecista y campeón mundial por entonces, el ruso Garry Kasparov, de 32 años, en un match previsto a seis partidas, con ritmo de tiempo oficial, en la ciudad de Filadelfia. La desigual batalla que se extendió durante una semana tuvo al hombre finalmente como vencedor tras doblegar al ingenio con un categórico marcador: 4 a 2 (tres victorias, dos empates y una derrota). La hazaña de Kasparov, en esa singular lucha entre neuronas y chips fue la última victoria de un ser humano frente a un ser de silicio.
