Mucho debate ha levantado el mentado diálogo entre el régimen y la organización cúpula empresarial, Fedecámaras, unos defendiendo este proceso, otros, los que más, encontrando en el mismo a unos empresarios carentes de valores y dispuestos a traicionar la lucha por la libertad y el retorno a la democracia, tan solo por ganarse unos dólares. Como es lo común, la verdad no se encuentra ni en un extremo, ni en el otro.