Manipulación social y guerra económica, por Marta de la Vega @martadelavegav

La famosa afirmación de Aristóteles de que somos “animales portadores de logos, de razón”, de lenguaje, es decir, “animales inteligentes”, hoy no es más cierta ni es lo que nos define principalmente. No somos “mamíferos inteligentes” como podemos suponer, sino “animales emocionales”, de acuerdo con los más recientes avances de la ingeniería lingüística, como lo expone la filóloga e investigadora Carmen Jiménez Huertas en una conferencia de octubre de 2020. Y agrega: “nuestras respuestas son viscerales”, controladas por el cerebro límbico, “y quien sabe mover las emociones, es quien tiene el control del poder”. La inmediata referencia de Jiménez Huertas es la “pirámide neurológica”, de Robert Dilts, uno de los impulsores de la Programación Neuro-Lingüística. Dibujada como iceberg o inmenso témpano de hielo del cual solo un 5% es visible, esta parte corresponde al consciente del ser humano, a su vez inspirado en Freud, descubridor del inconsciente, y en Jung, pionero de la relación consciente e inconsciente. Este último, aunque parezca increíble, domina el 95% de nuestra actividad cerebral y nuestras acciones.

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Author: Pablo Perez