La política venezolana está pasando por días francamente difíciles. El descrédito, la desilusión, la desesperanza y la desconfianza campean por donde les place. ¿Para qué negarlo? De hecho, cuídese de quien se lo niegue y trate de venderle pajaritos pintados, soluciones mágicas y “formas distintas de hacer política” básicamente iguales a las ya conocidas.