La casa es chata y fea, con una estructura improvisada por la prisa. Para construirla, sus habitantes no pudieron contratar a un arquitecto privado y en el futuro tampoco lo harán. El listado de ocupaciones por cuenta propia prohibidas en Cuba no solo incluye a estos profesionales, sino también a periodistas, productores de cine, abogados, gestores de pompas fúnebres, investigadores científicos y fabricantes de vehículos.