Los diputados de la Asamblea Nacional que son reconocidos por al menos 50 países en donde se cuentan las principales democracias del planeta, se están movilizando dentro de Venezuela enfrentando todas las amenazas y agresiones del régimen, se percibe una respuesta política a la indolencia del gobierno en el manejo de la crisis sanitaria agudizada por la pandemia, a esto se le suman los planes de realizar unas elecciones de gobernadores y alcaldes a la medida y conveniencia de Maduro y la cúpula que usurpa el poder. La oposición liderada por Juan Guaidó ha tenido que sortear primero los escollos internos, en donde un sector con todo el derecho que tienen en la unidad diversa a expresar sus opiniones, promueve la participación electoral con o sin condiciones, el argumento que sustenta esta propuesta es que siendo mayoría podemos dejar en la calle a los candidatos de Maduro y ganar un número importante de gobernaciones y alcaldías. La realidad que indican los sondeos de opinión es que alrededor de un 80% está descontento con el gobierno y la situación del país, esto no significa que esa mayoría apoye de manera automática a la oposición o a sus candidatos, si no ve que Maduro acepta, negociaciones serias por delante, unas condiciones creíbles para la realización de unas elecciones libres, transparentes y verificables con el respaldo internacional, que certifique las distintas instancias que se suponen se deben respetar en una elección, con la complejidad que se desprende que en Venezuela la democracia se encuentra secuestrada.