El déficit superó los 100.000 millones y acabó 2020 en el 10,97% del PIB

España cerró el año pasado con un desequilibrio de las administraciones menor a lo estimado pero con el mayor desfase de la Unión Europea. El déficit público acabó así 2020 en el 10,09% del PIB, el 10,97% si se incorporan las pérdidas de la Sareb que Eurostat ha incluido desde el año pasado. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha abundado esta mañana en rueda de prensa que se sitúa así «bastante por debajo» del 11,3% augurado por el Gobierno, y la plana mayor de organismos. La integración de Sareb ha elevado el déficit en unos 10.000 millones provocando, en palabras de la ministra, una estimación «de máximos» de las pérdidas del llamado ‘banco malo’ que redundará en que no provoque un mayor roto en las cuentas en los siguientes ejercicios, al esperar resultados mejores. Este 10,97% del PIB supone el mayor déficit entre los países europeos y el más alto para España desde 2009, cuando alcanzó el 11,2%.

En definitiva, el déficit aumentó en 87.435 millones durante el año de la pandemia y rebasa la barrera de los 100.000 millones de euros, hasta los 123.072 millones de euros. El gasto público durante el año pasado aumentó en 53.070 millones y los ingresos cayeron en 24.487 millones. La recaudación tributaria se redujo un 8,8%, menos que el 9,9% de bajada del PIB nominal, con figuras como el IRPF subiendo un 1,2% pero con el Impuesto de Sociedades hundiéndose un 33,2% hasta los 15.858 millones. El IVA se contrajo un 11,5%, a rebufo del desplome del consumo, y los Impuestos Especiales se redujeron un 12,1%. En definitiva, los ingresos tributarios se contrajeron en 18.000 millones de 212.808 millones de 2019 hasta los 194.051 millones en 2020.

Esta corrección limitada ha supuesto una de las grandes novedades de esta crisis frente a la anterior, cuando la recaudación se desplomó muy por encima de lo que lo hizo el PIB, ante el aumento de la economía sumergida y el estallido de la burbuja inmobiliaria, con su correspondiente ajuste en los ingresos. Ello se debe, como indican las cifras, a la protección de los ERTE y a que la economía en B no ha aumentado con tanta fuerza. «Hemos encargado un estudio específico sobre esta cuestión, creemos que se debe a la garantía de rentas que se ha producido en esta crisis frente a las anteriores», ha reflexionado la también portavoz del Gobierno.

Montero ha señalado que el 80% del gasto público aumentó por la crisis del coronavirus. Curiosamente, las compras del BCE lograron que una de las escasas partidas que redujeron su desembolso, pese al espectacular aumento de la deuda pública, fueran los intereses: alcanzaron los 25.192 millones de euros, es decir, un 11,1% menos.

Por subsectores, el Estado concentró un 7,49% del PIB y centró el mayor aumento del desvío, debido a que ha asumido el 90% del déficit, al aumentar las transferencias a otras administraciones un 35,2%, con 42.013 millones, la mayor parte a la Seguridad Social (22.357) y comunidades autónomas (16.000). Así, estas últimas tuvieron un déficit del -0,21% del PIB, las entidades locales lograron un superávit del 0,26% y la Seguridad Social alcanzó un resultado negativo del -2,65% del PIB.

«España ha sido el país que ha desarrollado una mayor cobertura en relación con otros países que tienen una estructura federal o descentralizada», ha sostenido Montero. Las comunidades fueron, debido a esta inyección del Estado, el único subsector que mejoró su posición frente a 2019: nueve regiones incluso alcanzaron superávit.

De cara a la Seguridad Social, los ERTE han supuesto un gasto de 15.549 millones con un ahorro a las empresas por la exención de cotizaciones de 5.543 millones y de 2.248 a autónomos. Las prestaciones por cese de actividad han supuesto más de 3.500 millones a este colectivo.

Con estos mimbres, las cotizaciones sociales ingresaron un 0,9% más, debido al efecto de los ERTE pero también del incremento salarial de los empleados públicos durante 2020, que fue precisamente del 0,9%. Montero ha abierto la puerta a la extensión del escudo social de los ERTE durante todo 2021, aunque la ministra ha señalado que se estudiará en su momento la decisión final.

Como fuere, España acabó 2020 con el mayor déficit de la UE. Los precedentes no eran halagüeños. Un año antes de la pandemia, en 2019, el déficit público subió por primera vez desde 2012 en un ejercicio marcado por los comicios autonómicos, municipales y europeos, además de la repetición de las elecciones generales. El desequilibrio subió del 2,5% del PIB en 2018 al 2,89%. Ello redujo el margen fiscal de España aún más, justo antes de la crisis, lo que acotó su capacidad para actuar.

De cara al futuro, la vacunación es el factor clave para proyectar cuál será el déficit de 2021, cuya estimación ahora es del -7,7% del PIB. Pero también dependerá del impacto de los fondos europeos. Pese a que el Ejecutivo proyectaba entregar el plan de recuperación, con los proyectos y las reformas, a Europa antes de acabar en marzo, finalmente el Gobierno va a retrasar a «antes de que acabe abril», que es la fecha límite que fija Bruselas, la remisión de este plan.

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Author: Pablo Perez