Reconozcamos nuestro error y demos un paso al frente. No es tiempo de lamentaciones, es tiempo de definiciones. No se trata de buscar culpables, pero sí de reorganizar estrategias para retomar el camino electoral. Los daños causados por la abstención son incuantificables. Si de verdad queremos salir de esta crisis nacional, tenemos que abandonar la etérea y banal retórica de bando y bando y generar verdaderos escenarios para lograrlo.