La lucha contra el virus Chino o COVID-19, como lo ha identificado la Organización Mundial de la Salud se inició prácticamente con el debate que aún persiste sobre el origen de este agente patogeno causante de la grave pandemia que a la fecha ha causado la muerte de más de 2.6 millones de seres humanos y una profunda crisis económica con nefastas consecuencias globales. Pero la referida lucha se refleja, de manera más evidente en los esfuerzos relativos a la producción de fármacos y las campañas para su aplicación en el combate contra ese virus. Campañas que unos gobiernos han realizado de manera más eficiente que otros que inclusive han manipulado políticamente el manejo de esa grave pandemia.