En los hechos, el socialismo desconoce el derecho al trabajo y, en definitiva, todo el derecho aboral. Le importa un bledo llevarse por el medio, todo lo que plantearon y aprobaron en 1999 con la Constitución. Pura retórica de ocasión, que tenderá a reivindicar, incluso, aquella raquítica Ley del Trabajo que parió Gómez en los años veinte del siglo pasado.