En días pasados, el director de la Policía Municipal de Libertador (Carabobo), Rubén Maldonado, informó a la prensa local (por tal proceder, suponemos que lleno de orgullo) que en solo cuatro horas efectuó la detención de 300 ciudadanos por el incumplimiento de las normas de bioseguridad y circulación en la vía pública sin motivo. Hay preguntas sin respuestas, por ejemplo, al meter 300 personas juntas en la sede de la policía municipal ¿se cumplieron normas de bioseguridad para evitar el contagio? ¿se presentaron los detenidos a la fiscalía? ¿cuál es la pena prevista en el código penal para quién no use tapabocas en la calle? (Y díganos de paso el artículo violado porque no hemos tenido noticia de reformas al código penal). Puede que decir estas cosas generen risa, pero no es chiste la tendencia, torpe por lo demás, de querer enfrentar un virus a punta de policías y no con recursos sanitarios.