En momentos en que Colombia se prepara para aterrizar un estatuto de protección elogiado por la comunidad internacional, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, ha agitado una vez más la xenofobia contra los migrantes venezolanos en una actitud que la aleja de sus credenciales progresistas y ha despertado críticas hasta de sus aliados políticos. Sus declaraciones se han producido a cuentagotas, en distintos momentos, espaciadas en el tiempo a lo largo del último año, pero se intensificaron la semana pasada después del atroz asesinato de un policía en una de las zonas más transitadas de la capital colombiana en medio de una serie de balaceras que hacen temer un deterioro de la seguridad.
