Miguel Méndez Rodulfo: Mini refinerías ¿negocio viable?

Luego de nacionalizarse la industria petrolera, a partir de 1976, gracias a una política de refinación muy acertada, se inició lo que se llamó “el cambio del patrón de refinación”. Las refinerías heredadas de las concesionarias extranjeras operaban básicamente por procesos de destilación atmosférica así como al vacío. Se requirió una fuerte inversión (casi US$ 40.000 MM) a lo largo de varios años para agregar conversión profunda de manera de sacar mayor provecho a los crudos pesados nacionales: extraer más y mejores productos livianos y disminuir la cantidad de residual. Las refinerías de Amuay, Cardón, El Palito, Puerto La Cruz, San Roque y Bajo Grande, adquirieron capacidad producir 1,3 millones de barriles diarios de refinados. Años después, en un paso estratégico de avanzada, Venezuela, gracias a Pablo Reimpell, Director de Finanzas de Pdvsa, visionario que promovió la estrategia de “Internacionalización Petrolera”, se logró que Pdvsa fuera la compañía de mayor capacidad mundial de refinación. La estatal petrolera venezolana se hizo dueña total, o en forma apreciable, de refinerías en USA y en Europa. Citgo, Lake Charles, Lemont, Chalmette, Corpus Christi, Sweeny, Savannah y Paulsboro, en EEUU; 4 refinerías que eran de la Ruhr Oel en Alemania, 3 refinerías de Nynas en Suecia y 2 refinerías del Reino Unido. Toda esta infraestructura se adquirió sin que el país desembolsara efectivo, sino mediante el suministro de petróleo.

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Author: Pablo Perez