En las normas universales de la navegación marítima se aplica la expresión “buque sin gobierno” a una nave que por cualquier circunstancia excepcional es incapaz de maniobrar para desplazarse de un punto a otro con rumbo determinado. Un barco que ha perdido el timón en alta mar es una buena ilustración. Sin ninguna complacencia nos viene a la mente esta imagen ante la parcelación que exhibe la oposición democrática. Haciendo el símil, su timón no se ha perdido, pero se ha multiplicado en varios que apuntan en direcciones diferentes.