El nuevo capricho de Nicolás Maduro es la Ley Orgánica de las Ciudades Comunales. Este es un antojo que aparece y desparece de sus radares cada cierto tiempo, de forma intermitente. Desde la reforma constitucional de 2007, cuando Hugo Chávez empotró la reelección indefinida, su verdadera aspiración, en un amplio conjunto de cambios, donde aparecían el Estado Comunal, el Poder Popular y la Nueva Geometría del Poder, entre muchos otras extravagancias con las que el fallecido caudillo pretendía demostrar su poder omnímodo sobre un país que él creía haber domesticado.