Por estos días, entre tanto barullo militar y civil, en un país que no descansa ni del Coronavirus, ni del régimen del terror, siquiera en Semana Santa, se aviva la polémica acerca del matrimonio igualitario. Tema al que llegaremos tardíos para su aprobación en contra de rencores machistas, tabúes por doquier, hipocresía y ortodoxia eclesiástica que resume todas las características anteriores.