Al menos 17 religiosas y sacerdotes venezolanos han muerto por la pandemia de covid-19. Y varios cientos han enfermado, reseña El Estímulo. Aunque las misas y otros oficios se suspendieron y luego se limitaron, ellos continúan cumpliendo con su deber de acompañar a los fieles, incluso con la unción de enfermos. Las medidas de bioseguridad se cumplen estrictamente pero la naturaleza de su trabajo los expone.
