1- De tiempo en tiempo, cuando pasa la Llorona por las sabanas del llano, alguien del régimen –si no es el propio Maduro– anuncia alguna variante de la apertura económica. Inmediatamente, personas muy principales del comercio, la industria y las finanzas (es un decir, lo que queda de estas) van en procesión a Miraflores o reciben a sus emisarios para conocer y anunciar la buena nueva. Claro, invariablemente fallida.