En lo que representa una crisis ambiental y un riesgo de salud pública, entre 750,000 y un millón de neumáticos desechados están acumulados y a la espera de recogido, en gomeras y a la intemperie, lo que evidencia los problemas de manejo de estos residuos y levanta cuestionamientos sobre si su exportación es la alternativa de disposición final más adecuada.