De pequeño en un viejo televisor en blanco y negro, me solazaba con las aventuras – más bien con las proezas – de Lassie, Furia o Rin Tin Tin, eran verdaderas mascotas al servicio de sus amos civiles o militares, prestas siempre a consentir y acatar las órdenes y a veces salvar incluso la vida de sus amos.