La crisis de la democracia se presenta a nivel global como una de los fenómenos que se asoman en el complejo y cambiante mundo del presente siglo. Se trata de una crisis vinculada a las condicionantes determinadas por las novedosas características de la nueva economía, a las nuevas relaciones de la geografía del poder mundial, a la brecha entre riqueza, pobreza y desigualdad social y, especialmente a la quiebra de valores y principios que se vive en la sociedad contemporánea.