Un grupo de delincuentes reclutados de las cárceles, donde cumplían penas por feroces crímenes, organizados por la cúpula Castrochavista, fueron repartidos por todo el país, dividido en zonas que llaman “estratégicas”, más las brigadas que denominan de “solidaridad internacional”, a la orden del cartel de Sao Paulo, para desestabilizar las democracias. En Colombia para apoyar a Petro, en Perú, donde el candidato extremista, le pidió a Maduro que recogiera sus bandas. Seguramente ya han cumplido su papel. Chile y en cualquier parte donde se necesiten, se disfrazan de refugiados, con recursos suficientes para la sedición y el desmontaje institucional.