Esos procedimientos fascistas atribuidos al alcalde del municipio Sucre del estado Yaracuy, adscrito al régimen, no es sino la consecuencia de los eventos inspirados en odios y rencores. Ese funcionario confunde la prevención de un mal con la más ruin represión y segregación que se pueda poner en práctica en pleno siglo XXI. Eso de marcar las fachadas de las viviendas habitadas por personas supuestamente enfermas de COVID-19, es “macabro”, tal como lo definió el Fiscal usurpador, que abrió expediente al alcalde de marras, pero la opinión pública no se olvida de que, no hace siquiera una semana, ese mismo Fiscal ordenó la detención de un par de periodistas en el estado Anzoátegui, por “atreverse” a escribir una crónica ironizando la fiesta llamada Coronabaile en la que había participado dicho funcionario.