Sesenta años de Bahía de Cochinos: eterno reconocimiento, por Zoé Valdés

He sentido siempre infinita curiosidad por el pasado, no sólo por el pasado de Cuba, por cualquier pasado de cualquier parte del mundo, o sea, más precisamente curiosidad por la historia. Pero tampoco, y lo he afirmado anteriormente, me interesa la historia como un ejercicio referencial, o con el afán de apropiarme de fechas, datos precisos y demás exactitudes. Me fascina –en tanto que novelista– también el lado sentimental, emocional, de la historia, o sea, el costado psicológico, caracterial de la historia, el tejido sincero y humano del pasado, que sólo funciona desde la creación y no desde la política real. Es la razón por la que leí y leo con apego y placer a Stefan Zweig, porque es el historiador más sensible y humano que conozco. Y a Blaise Pascal, que probablemente sin desear serlo lo ha sido.

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Author: Pablo Perez