Ceuta: ¿Retaliación o un ensayo del gobierno de Marruecos?

Por: Madrid Cienfuegos M.

Fue una locura colectiva la llegada de más de 8.000 migrantes marroquíes a Ceuta, ocasionando una crisis que tensó la relación entre España y Marruecos a pesar del discurso del presidente Pedro Sánchez muy cuidadoso y con mucho tacto, cuando se refirió a la situación generada, todo ello con la intención de no dañar la relación diplomática y comercial que mantiene con Mohamed VI, pero quedando a la vista de nacionales y de la oposición española, la debilidad y poca destreza en el manejo de la política exterior, cuando se refiera a un hecho de esta magnitud.

La llegada de inmigrantes irregulares desde Marruecos a Ceuta, se ha hecho recurrente, pero en menor proporción. Ocurrió en Mar21, en el muelle de Arguineguín al sur de la Isla Gran Canaria y en Nov20 con más de 2000 personas. En ese momento ACNUR apoyó a España con personal y medios. Pero esta oleada tan desproporcionada en cantidad y en la forma, se sucedió días después de que el gobierno de España acogiera por razones humanitarias al líder saharaui Brahim Ghali. Lo que representó una especie de retaliación o ensayo por parte del gobierno de Marruecos para conocer la capacidad de respuesta de España ante este tipo de eventos.

La situación ocurrida dejó a la vista muchas cosas: la improvisación del gobierno de Pedro Sánchez ante una situación de esta envergadura; el necesario apoyo que debió recibir por parte de la Unión Europea quien forzó a Marruecos a cerrar su frontera ante la debilidad mostrada por España; la firmeza de la relación entre Washington y Rabat cuando la portavoz del Departamento de Estado, Jalina Porte afirmó que “Estamos al tanto de la situación en Ceuta, pero dejemos que sean los gobiernos de España y Marruecos quienes busquen una solución conjunta a la crisis”; y la posición sólida de Marruecos en reclamar la soberanía sobre Ceuta y Melilla, cuando su primer ministro El Othmani afirmó “Ceuta y Melilla son marroquíes, al igual que el Sahara”, lo que representó un gesto de firmeza y de protesta.

Cabe destacar, que el gobierno de Pedro Sánchez le ha otorgado al gobierno marroquí cerca de 90 millones de euros con el fin de controlar la frontera y los problemas migratorios. En plena crisis, entregó el 18May21, 30 millones más, no siendo los únicos aportes que ha realizado. También vehículos, drones, escáneres y todo el equipo necesario para el control de la frontera. Todo ello por supuesto, no representó ninguna garantía del compromiso y acuerdo adquirido por la nación árabe, quien pareciera estar más bien determinada en descontrolar las costas españolas y, por lo tanto, al propio gobierno central.

En cuanto a la diplomacia, la marroquí pareciera superar a la de España, tan es así que le ha valido su intensa actividad política, comercial y económica tanto en África, como con Israel, Reino Unido y Estados Unidos. Con éste último, la relación de amistad de Mohamed VI con el ex presidente Donald Trump, le valió el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre los territorios en disputa con España por el Sahara Occidental, algo que tomó por sorpresa tanto a España como a la Unión Europea, y al parecer, no hay indicios que el gobierno de Joe Biden, quiera revocar ese reconocimiento.

En cuanto al Reino Unido, algo que favoreció su acercamiento con Marruecos, fue su salida del Brexit, haciendo efectivos acuerdos comerciales que alcanzaron en 2018 más de 1.700 millones de euros y en 2020 las exportaciones marroquíes a Gran Bretaña fueron de 751 millones de euros. Si bien se considera a Marruecos como el centro y la puerta de entrada a África, pues juega un papel preponderante en las relaciones entre África y Europa, teniendo en cuenta su situación geopolítica y los lazos históricos con otros países europeos.

Por su parte, la soberanía de Ceuta (escenario de la presencia de inmigrantes) y de Melilla, se convierte en un asunto innegociable para Madrid, que las considera parte de su integridad territorial, al igual que a las islas Canarias y otras plazas menores que aún conserva frente a las costas marroquíes: las islas Chafarinas y Alhucemas y el peñón de Vélez de la Gomera; considerándolas importantes desde el punto de vista geoestratégico.

Tanto Ceuta como Melilla representan dos enclaves españoles que son escollos diplomáticos en las relaciones entre España y Marruecos, dos países que se necesitan mutuamente en los ámbitos de la seguridad y el control de la inmigración, así como frenar el fundamentalismo islámico (en el caso de España) y en lo económico (en el caso de Marruecos). Ambos territorios, aunque estén en África, representan el “Talón de Aquiles” de España, y por consiguiente para Europa, y por supuesto, Rabat sabe que, con sólo abrir la llave de la frontera con Ceuta, la hace vulnerable.

A pesar que la cordialidad suele imperar ante las discrepancias existentes entre Marruecos y España, tanto Ceuta como Melilla, han pasado a ser dos piezas que el reino alauí arroja sobre el tablero de la diplomacia bilateral siempre que la partida atraviesa una situación delicada para sus intereses. En esta ocasión, el retiro de la embajadora marroquí de Madrid, se debió por la presencia de Sánchez en los dos enclaves territoriales de Ceuta y Melilla, que Marruecos todavía reivindica como suyos.

Una crisis momentáneamente superada porque Marruecos cerró su frontera, pero quedando tal acción al libre albedrío de Rabat. Una situación, que dejó al discernimiento hacia lo interno y externo de España, de lo frágil y débil que puede resultar un país por una torpeza. Con eso tendrá que lidiar Pedro Sánchez y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Todo en política se paga, si lo sabrá Pablo Iglesias.

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Author: El Reportero Anónimo