Qué peligroso es repasar el presente con ojos de ayer. De hecho, muchos de los usos y costumbres no cuestionados no hace tanto parecen mentira en el presente. Como cuando antaño al llegar a casa, o de vuelta a la oficina, de cualquier día de ágape en restaurante había que orear la chaqueta porque el de la mesa de al lado se había fumado un par de puros encima de tu filete con ‘papas’. O lo que quisiera deglutir cada cual. A gusto del consumidor. Hoy, tan raro es imaginar a dos pesos pesados del Ibex-35 contratando a un comisario, como a un constructor en comandita con Moncloa para forzar relevos en grandes empresas. Aunque una cosa es la imaginación… Ver Más
