El desafío de Remco Evenepoel

Comparece el Giro de Italia con su férreo apego a la identidad de país y a los símbolos. Es la carrera de las montañas, de los colosos en los Dolomitas, y de la tierra blanca en la Toscana de viñedos y cipreses. Una carrera que enseña cien incógnitas, sin un favorito de referencia, con los españoles Marc Soler y Mikel Landa como abanderado de lo posible, y en pleno desafío para el último genio del ciclismo. El pequeño caníbal Remco Evenepoel vuelve al primer plano después de su tremenda caída en agosto que lo ha dejado en tierra durante casi nueves meses.

El trazado de 3.480 kilómetros de Turín a Milán favorece a los escaladores tipo Simon Yates (Bike Exchange) o Egan Bernal (Ineos), dos ciclistas que ya han ganado una grande, la Vuelta y el Tour respectivamente. Como siempre, el Ineos apabulla en las previas, tan grandilocuente su presupuesto como para presentar a Sivakov, Filippo Ganna y los colombianos Daniel Martínez o Sosa en la misma alineación. El año pasado ganó el Giro con otro de sus talentos, Tao Geoghegan. «Necesito recuperar mi autoestima», ha declarado Bernal, quien naufragó en el último Tour, el de los eslovenos.

No es difícil imaginar que la atracción de la carrera y probable referencia va a ser Evenepoel, el fenómeno belga que avasalló en todas las carreras en las que concursó en 2020 hasta su caída en Lombardía. Evenepoel ha ofrecido ya suficientes muestras de sus capacidades y su talante agresivo, incluso algún atisbo de altivez respecto a su dominio. «No tuvimos tiempo para alguna preparación previa y tampoco lo veo necesario», dice inédito en la gran competición este año.

Evenepoel pertenece a otra potencia ciclista como es el Deceuninck, que estuvo a punto de conquistar el Giro 2020 con el portugués Joao Almeida y tiene a Remi Cavagna para competir con Ganna por el primer maillot rosa en la crono de Turín.

Siempre proclive a lo inesperado, el Giro concede oportunidades a los nombres en renovación. Los rusos Vlasov o Sivakov podrían tener algo que decir, al igual que la pareja de escaladores del DSM Jai Hindley Romain Bardet. El británico Carthy (E. First), que hizo tercero en la Vuelta, o el alemán Buchmann (Bora), cuarto en el Tour 19, son más apellidos al carrusel. Incluso el veterano Nibali debería descubrir si aún está para estos bailes.

Los españoles arrancan en segunda línea, lejos de la pole que manejan Ineos o Deceuninck. Mikel Landa ha cumplido 31 años y no ha refrendado aún los motivos por lo que se creó una corriente fervorosa en su favor. Como él mismo reconocía en Ciclismo a Fondo, «no he ganado muchas carreras». Sus condiciones de escalores lo avalan en una carrera así, pero al vitoriano casi siempre le pasa algo para no terminar de romper.

Marc Soler tiene 27 años y una potente maquinaria detrás, el Movistar. Un equipo con pegada en el Giro (lo ganó en el 19 con Carapaz) en el que debe confirmar el catalán si es capaz de liderar una escuadra de este nivel, tal y como demostró cuando era más joven y no tenía tantas responsabilidades en el Tour del Porvenir 2015 o la París-Niza 2018.

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Author: Pablo Perez