El Renacer de Donald Trump

Por: Madrid Cienfuegos M.

Hace ya cuatro meses que Donald Trump dejó la presidencia, sin reconocer a Joe Biden, manteniendo su firme posición que su elección fue robada y bloqueado por las redes sociales en una especie de complot de los medios de comunicación a manera de minimizar lo que puede ser su actuación dentro de su partido y de Estados Unidos. Sin embargo, nada de eso ha sido suficiente para alejarlo de la escena política. Por el contrario, busca mantener su dominio y control sobre el partido y sus partidarios, con miras a las presidenciales de 2024.

 

Los últimos acontecimientos sucedidos dentro del partido, así lo demuestran. Fue removida Liz Cheney, de la presidencia de la Conferencia Republicana en la Cámara de Representantes (tercer puesto de mayor rango dentro del partido), quién había criticado durante meses a Trump, había votado a favor del juicio político y en muchos de sus tuits, había uno que decía: “La elección presidencial del 2020 no fue robada. Cualquiera que diga que lo fue está propagando LA GRAN MENTIRA, dándole la espalda al imperio de la ley y envenenando nuestro sistema democrático”. Su posición tan adversa a Trump, le valió su salida.

Liz Cheney

En su lugar, fue nombrada Elise Stefanik, representante de New York, y férrea defensora de Trump, a quien señaló como “el líder más importante de nuestro partido para los votantes”. En retribución, Stefanik recibió el respaldo de McCarthy, jefe del Bloque Republicano de la Cámara Baja y, lo que es más importante, del expresidente, quien llamó a la representante de Nueva York una “comunicadora dotada”. Y para inclinar más la balanza, Trump llamó a Cheney una “belicista”, una aparente burla hacia su padre, el ex vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno de Bush, Dick Cheney, quien ha criticado el giro que ha dado su partido hacia Trump.

 

Cabe destacar, que Liz Cheney, luego de su destitución (conservará su escaño como única representante de Wyoming) reiteró que “Trump no puede volver a ser presidente, no es apto, nunca más podrá estar cerca de la oficina Oval”. Además de criticar el control que mantiene Trump sobre el partido como muy peligroso, así como peligroso el culto a su personalidad.

 

Todo ello indica que el Trump muy cuestionado por sus detractores renació de las cenizas, mantiene todavía un gran peso específico dentro del partido republicano: miembros de la Cámara Baja, sobre todo los de Distritos abrumadoramente republicanos, unos ocho de cada 10 republicanos ven con buenos ojos a Trump. Todo ello indica el carisma, la influencia y el poder que todavía mantiene el expresidente.

 

Por otra parte, todos aquellos que se resistan a apoyarlo y lo cuestionan, muy especialmente en cuanto a su posición férrea de que le robaron las elecciones, pudieran perder posición dentro del partido e incluso, a posteriori ser expulsados.

 

Si bien los detractores de Trump dentro del partido republicano son pocos, no se los puede ignorar. Diez representantes votaron a favor del juicio político de Trump por haber alentado el ataque del 6 de enero al Congreso y siete senadores republicanos lo hallaron culpable. El líder republicano del Senado Mitch McConnell votó a favor de absolver a Trump, pero lo criticó duramente y en privado alentó a sus correligionarios a dar vuelta a la página.

Donald Trump

Pero no sólo Cheney, siente adversidad a Trump, el senador Mitt Romney, otro de los pocos republicanos que critican a Trump, y quien perdió las primarias con Trump, fue abucheado recientemente en una conferencia de conservadores y tuvo que recordarle al público que no hace mucho fue el candidato presidencial de su partido. Y, en Texas el único candidato republicano abiertamente anti trumpista en una votación especial por una banca vacante en la Cámara de Representantes terminó de noveno. Es decir, todo aquél que vaya en contra de Trump o se muestre desleal al expresidente, podrá exponerse a perder peso político dentro del partido republicano.

 

Sin embargo, aun cuando hay un grupo de republicanos que consideran que la situación con el partido se ha vuelto grave y el conflicto de Cheney no ha hecho más que ahondar las diferencias que existen, también lamentan que se dedique más esfuerzos a las luchas por el liderazgo del partido, en vez de hacer oposición al presidente Joe Biden.

 

Por otra parte, las pugnas internas deberán ser resueltas a tiempo, si el partido republicano quiere resultar con las mayores opciones de triunfo en las elecciones intermedias en los Estados Unidos del año 2022. Mientras Trump mantenga el respaldo dentro del partido, estará dando la batalla en la palestra política.

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Author: El Reportero Anónimo