En un populoso barrio de Santa Catarina Pinula, municipio vecino de Ciudad de Guatemala, Oliva, de 80 años, cuenta que su hija Sandra Reyes decidió emigrar ilegalmente empujada por la falta de trabajo. “Yo me puse a llorar y le dije: que Dios te acompañe”, recuerda con voz entrecortada la mujer, que tiene otros dos……