Fortunato consigue una histórica victoria para el equipo de Contador

Clásico día grande de Giro: niebla, viento, frío, fugas, pelotón roto y final trepidante en uno de los puertos más duros del mundo, el monte Zoncolan, una pared vertical comparable en fiereza al Angliru asturiano. Tarde de brega y sufrimiento en la que Lorenzo Fortunato logró un agónico triunfo para el debutante Eolo Kometa, el equipo de Alberto Contador. Por su parte, El colombiano Egan Bernal mantiene la maglia rosa, descarta a Evenepoel de la lucha por el título y se distancia de Vlasov.

El Zoncolan es un puerto en el que el ciclista dirige su mirada al asfalto en un alarde de resistencia y heroísmo. Los montes Dolomitas invitan al epicisimo y a la nostalgia, recuerdan los tiempos en los que el ciclismo era el deporte insignia en el país transalpino; cuando Gino Bartali unió a un país dividido y deshumanizado tras la guerra montando una bicicleta.

El Torino ya no gana ligas, ni este deporte es el futuro soñado para los más jóvenes de esta nación, pero en días así la esencia del ciclismo sigue intacta. La etapa comenzó mansa y llana en los pantanos venecianos cercanos a la medieval Citadella, cuando muy pronto once corredores (entre ellos Oliveira, Tratnik y Fortunato) emprendieron una fuga casi definitiva. Poco a poco, la `corsa´ dejó atrás la flama del Véneto y se fue adentrando en el escarpado Friuli, donde el Zoncolan aguardaba. Los gregarios de Astana, Luis León y Gorka Izaguirre, rompieron el pelotón y arrastraron consigo a 50 corredores tras superar el monte Forcella en el ecuador de la carrera. Entre ellos el líder del Giro, Egan Bernal, y el aspirante a arrebatarle el rosa, Aleksndr Vlasov.

Pese al gran trabajo de los gregarios de Astana, la cabeza de carrera logró aguantar la distancia. Inevitablemente, a medida que la pendiente se volvía insultante, el grupo de escapados se fue reduciendo. En él quedaron 6 corredores, pero tanto a Tratnik como a Fortunato se les intuía más entereza, mayor inexpresión en sus rostros. A ocho kilómetros de la meta el esloveno arrancó y el italiano pudo seguir su rueda y a falta de dos mil metros de la meta se escapó en solitario hacia la meta, hacia la victoria.

Así fue, Lorenzo Fortunato escaló las paredes finales del Zoncolan del último kilómetro y consiguió un histórico triunfo para el equipo debutante bajo la mirada orgullosa de su dueño, el allí presente Alberto Contador.

Sin duda, una carrera que dignifica a este viejo deporte.

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Author: Pablo Perez