La siniestra saga de Alexander Lukashenko se parece bastante a la gran película alemana ‘Good Bye, Lenin!’, en la que un hijo devoto de su enferma madre se dedica a recrear el socialismo soviético en todo su miserable esplendor. Aunque en el caso del autócrata que controla Bielorrusia desde hace casi 27 años no se trata de una mentira piadosa para mantener la ilusión oriental sino más bien de gobernar como si el muro de Berlín permaneciera intacto.
En su interesado ejercicio de nostalgia comunista, este antiguo responsable de una granja colectivizada ha llegado bastante lejos. Especialmente durante el último año y medio, periodo en el que tras robarse las últimas elecciones celebradas en Bielorrusia no ha dejado ni un solo… Ver Más
