Nunca me gustó nadar. Se mezclaban en mí el miedo y la incomodidad. Nadar me quitaba la comodidad, me obligaba a moverme más, a hacerme cargo de mi peso. Porque eso pasa cuando no sabés dejarte fluir. Pero nadar se había convertido en orden médica. Desde que nací mi espalda se ha ido transformando, las……