El actual agravamiento de la crisis del COVID-19 no es un fenómeno inesperado, como tampoco lo fue, en su momento, la misma aparición de un virus anunciado con bastante anticipación. No es sorpresivo, entonces, que dicha pandemia afecte a un orden global debilitado por una desigualdad que incuba el descontento generalizado. Se empiezan a avizorar……