El 43º congreso confederal que UGT celebrará la semana que viene en Valencia se está ‘calentando’ y no es por la designación del secretario general, cargo en el que será reelegido Pepe Álvarez porque es la única candidatura que se presenta. La polémica nace en la propuesta que va a hacer FICA, la federación de industria, construcción y agro, para que se añada al nombre del sindicato el apellido ‘trabajadoras’, según ha confirmado este periódico, lo que podría dar lugar a ‘UGTT’.
El conflicto surgió hace poco más de dos meses, cuando en la clausura del 28º congreso de FICA, la federación más importante de UGT, se anunció, ante la sorpresa de todos, incluido Pepe Álvarez que estaba allí presente, que llevaría al 43º congreso confederal la propuesta de añadir el apellido ‘trabajadoras’ al histórico nombre del sindicato.
Aunque Pepe Álvarez admitió durante su intervención en el congreso de FICA que UGT quiere tomar ese «apellido feminista», en el seno del mismo descartan con rotundidad que se añada otra ‘T’ al nombre de Unión General de Trabajadores. Entre otras cuestiones, porque habría que cambiar antes los estatutos del sindicato y porque UGT es también un logotipo que tiene 133 años de historia.
Lo cierto es que la propuesta ha provocado un importante debate en el seno del sindicato, cuyos afiliados y simpatizantes más veteranos se oponen a la misma. Las críticas inundaron también las redes sociales.
La solución pasaría, según fuentes consultadas por este periódico, porque aún manteniendo las siglas de UGT, el nuevo nombre oficial del sindicato pase a ser Unión General de Trabajadores y Trabajadoras. Algo parecido a lo que se quiere hacer con el Estatuto de los Trabajadores, al que también se añadiría ‘y Trabajadoras’.
Pepe Álvarez, secretario general de UGT
–
EP
Por otra parte, el 43º congreso confederal que se celebrará en Valencia entre los días 18 y 20 deberá aprobar algunos cambios en la comisión ejecutiva confederal, el máximo órgano del sindicato. Está prevista la entrada de cuatro miembros nuevos, lo que supone casi un tercio de las 13 personas que forman la misma desde marzo de 2016. También se mantendrá la paridad en la misma, con seis hombres y seis mujeres, más el secretario general.
Pepe Álvarez, de 65 años, sustituyó en aquella fecha al histórico Cándido Méndez (1994-2016). Aunque los mandatos son de cuatro años, la pandemia obligó el año pasado a aplazar el 43º congreso, que se celebrará catorce meses después en la capital levantina. Los estatutos del sindicato prevén que los secretarios generales pueden sumar un máximo de tres mandatos.
