Mucho ha cambiado la actitud del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, para con la Casa Blanca tras la marcha de Donald Trump. A su primera gran reunión con la vicepresidenta estadounidense, que hace poco ha asumido la labor de resolver la crisis migratoria en la frontera, el mandatario mexicano ha llegado acusando a su vecino del norte de intervencionista y financiador de golpistas, a lo que le ha añadido el desplante de comunicarle a Kamala Harris que no se iba a quedar a toda la reunión -efectuada de forma virtual por la pandemia- por otros compromisos. Aun así, en el cara a cara, López Obrador ha dicho: «Busquemos entendimiento, no pelea».
Al inicio de la reunión, a la que acudieron… Ver Más
