Mar de China Meridional. ¿Un Escenario en Ebullición?

Por: Madrid Cienfuegos M.

El Mar de China Meridional se está convirtiendo paulatinamente en un escenario en ebullición, a pesar de la intervención de la Corte Internacional de La Haya, quien determinó en julio de 2016 que el gigante asiático no tiene soberanía en la zona en disputa. No obstante, las diferencias de poder, de capacidad militar, así como de potencia económica que expone China, ésta pudo imponerse incluso a los fallos judiciales internacionales adversos.

 

Es que más allá del reclamo sobre las islas y aguas adyacentes, no se han podido comprobar en los documentos de las últimas seis décadas las aludidas razones históricas sobre las que el gigante asiático basa actualmente su reclamo de soberanía. En ese proceso, en el cual Pekín ya ha dado varios pasos firmes, se contemplan intereses estratégicos para la seguridad nacional china, como el abastecimiento energético y de recursos naturales, y la defensa de los territorios reivindicados como propios.

BAY OF BENGAL (July 17, 2017) Ships from the Indian Navy, Japan Maritime Self-Defense Force (JMSDF) and the U.S. Navy sail in formation, July 17, 2017, in the Bay of Bengal as part of Exercise Malabar 2017. Malabar 2017 is the latest in a continuing series of exercises between the Indian Navy, JMSDF and U.S. Navy that has grown in scope and complexity over the years to address the variety of shared threats to maritime security in the Indo-Asia-Pacific region. (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 3rd Class Leon Wong)

El actual presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, a pesar de los acercamientos que tiene con China, quien desde que asumió el poder en 2016, se ha reunido ocho veces con su homólogo chino, Xi Jinping.  No obstante, el 05May21, instó a Pekín a no negar los derechos de pesca de los filipinos en el Mar de China Meridional o de Filipinas Occidental, señalando que “No hubo disputa. Así que deje a los pescadores solamente porque tienen que comer” y añadió: “Sé que es de ustedes, según ustedes, pero también deben haber oído hablar del hecho de que la gente tiene hambre”.

El presidente de Filipinas indicó que estaba dispuesto a hablar con Pekín para resolver cualquier conflicto en la zona en disputa. Cabe destacar, que Duterte ha optado por relativizar el conflicto e ignorar el laudo. Y como dice el adagio popular: “Si no puedes contra tu enemigo, únete a él”, será por ello, que el presidente Duterte cree que puede obtener más beneficios acercándose a Pekín, así como también a Moscú.

A tal efecto, China y Filipinas han establecido un comité intergubernamental para dirimir los asuntos del mar de China Meridional y buscan la exploración conjunta de gas y petróleo en esas aguas. Mientras persigue con Rusia, un acuerdo sobre defensa y comercio.

Asimismo, China lleva años intentado fortalecer los lazos militares con el que hasta ahora ha sido el principal aliado de Washington en el sureste asiático. Pekín ha planteado la posibilidad de realizar ejercicios militares conjuntos, una oferta hasta ahora ignorada por Manila; ha ofrecido a Filipinas préstamos de bajo interés para comprar equipamiento militar; y ha invertido en la remodelación de la base aérea de Clark, entre otras iniciativas.

Dadas las circunstancias, el mismo 05May21, con ocasión de la reunión del G-7, Japón expresó una “grave preocupación” por los “intentos unilaterales” de China de “cambiar” el statu quo en el mar de China Oriental y en el mar del Sur de China. El ministro de Relaciones Exteriores nipón, Toshimitsu Motegi, agregó además que Japón está “preocupado” por la forma como Pekín maneja los derechos humanos en relación con la minoría musulmana uigur en Xinjiang, provincia noroccidental de China, así como por la situación en el distrito especial de Hong Kong.

Los dos Estados que mayores disputas han tenido y cuyos conflictos han sido más intensos con China por el territorio marítimo son Vietnam y Filipinas. Manila, con el anterior gobierno de Benigno Aquino logró llevar la disputa al terreno judicial, y sentó un precedente ante la Corte Internacional sobre el Atolón Scarborough Shoal, así como acusó a China por interferir con la pesca, amenazando barcos extranjeros y atentando contra la integridad ambiental en el arrecife, y la Corte le dio la razón a Filipinas.

Cabe destacar, que el mar del Sur de China, rico en recursos, ha sido motivo de preocupación entre las naciones limítrofes con China, que reclaman la mayor parte de esta plataforma marítima. En la actualidad son seis los países involucrados en la disputa: China, Filipinas, Malasia, Vietnam, Brunei y Taiwán. La tensión ha aumentado en los últimos años por culpa de altercados, acusaciones cruzadas entre los gobiernos reclamantes y un aumento de la presencia militar en la zona por parte del Ejército chino.

Los dos archipiélagos más extensos de la zona disputada son las islas Spratly (reclamadas total o parcialmente por China, Brunei, Malasia, Filipinas y Vietnam) y las islas Paracel que China, Taiwán y Vietnam reclaman en su totalidad. Estos archipiélagos están constituidos por islotes, rocas y arrecifes parcialmente sumergidos, la mayoría de ellos inhabitables. Las islas son importantes, por razones estratégicas y políticas, porque los reclamos de propiedad sobre ellas se utilizan para reforzar las reivindicaciones sobre el mar que las rodea y sus recursos.

 

En el caso del Mar de China Meridional se cruzan numerosas consideraciones estratégicas, energéticas y económicas, que se relacionan con la necesidad de asegurar el abastecimiento de recursos naturales y de obtener el control de la principal ruta marítima del este de Asia. Dadas estas condiciones, es de esperarse que, a menos que se alcance una resolución diplomática del conflicto que respete los intereses chinos, los enfrentamientos se intensificarán y el conflicto alcanzará una dimensión mayor con la intervención de actores extra regionales, como Estados Unidos.

Por su parte, Estados Unidos, aliado político y militar de Filipinas, con quien mantiene vigente un tratado de defensa desde 1951, y el Acuerdo de Fuerzas Visitantes desde 1998, que ha permitido estrechar lazos entre los militares de ambos ejércitos, ha manifestado su preocupación sobre el territorio y sus funcionarios han instado a las partes a respetar el fallo internacional, respaldando así la postura de Manila en el conflicto. Para los dirigentes chinos, la posición asumida por Norteamérica, representa una intervención en asuntos externos que viola la soberanía de los países de la región. Para los Estados Unidos, por su parte, el avance de China en esta región marítima no es otra cosa que un intento de Pekín por establecer una supremacía y posterior control del territorio, lo que pudiera traducirse a futuro en la pérdida de posiciones estratégicas norteamericanas en la región.

 

Cabe destacar, que los principales recursos de la zona son los hidrocarburos y las reservas pesqueras, que proveen de alimento a poblaciones de la región. En cuanto a los recursos energéticos, se estima que las aguas del Mar de China Meridional contienen 7 mil millones de barriles en reservas de petróleo y un estimado de 900 billones de pies cúbicos de gas natural. Dada la imposibilidad de realizar exploraciones en la zona disputada, los cálculos se han realizado sobre los estimados en zonas próximas al conflicto.

 

Más allá de la relevancia de estas aguas por sus reservas naturales, cuyo potencial puede significar una ventaja estratégica de suma importancia para quienes logren explotarlas, en la actualidad son las rutas marítimas que cruzan la zona en conflicto el eje de mayor preocupación. Esta región es la segunda ruta comercial marítima más importante del mundo por el flujo de bienes que la atraviesan con destino a las mayores economías asiáticas.

 

A través de las rutas que atraviesan el Mar de China Meridional, Corea del Sur obtiene el 65% del petróleo que importa del mundo, Japón y Taiwán obtienen el 60% y China el 80% del total de su abastecimiento. De allí que el control del territorio que atraviesan estas vías sea considerado de interés nacional para el gobierno chino y que su reclamo se extienda al 90% del territorio marítimo.

 

El conflicto por el Mar de China Meridional se ha convertido con el pasar de los años, en un conflicto internacional donde, además de disputas regionales, comienza a observarse un enfrentamiento entre poderes mundiales. El devenir de los acontecimientos es incierto. Es de prever que China continuará avanzando de hecho sobre el territorio (con o sin fallos adversos) sobre las bases de su supremacía de poder económico y militar en la región.

 

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Author: El Reportero Anónimo