Los ministros de Finanzas del G7 se comprometieron con un objetivo de impuesto mínimo mundial para las grandes empresas de al menos el 15%, según comunicó este sábado el ministro de Finanzas de Reino Unido, Rishi Sunak, que ha explicado que el pacto «busca construir un campo de juego equilibrado para las empresas globales», que además calificó de «histórico» el acuerdo.
El compromiso de los siete Estados (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón, Estados Unidos y Canadá) para una reforma fiscal global «adaptada a la era digital», como la califica Sunak, supone un importante impulso para la reunión del G20 que se celebrará en julio en Venecia, donde se espera un acuerdo formal al respecto.
El texto final del comunicado obtenido por la AFP menciona también el compromiso de una mejor repartición de los derechos de gravar los beneficios de las grandes multinacionales, principalmente digitales y estadounidenses. Es el llamado segundo «pilar» de la reforma planteada por la OCDE y que incluye a cerca de 140 países. Es decir, la norma también pretende que las empresas paguen en los países en los que venden sus productos y servicios y no en donde declaren sus beneficios.
El debate de la imposición de este tributo lleva varios años sobre la mesa de los principales Gobiernos, pero no ha sido hasta estas últimas semanas cuando ha empezado a acelerarse. Ayer mismo la vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, junto a sus homólogos de Alemania, Francia e Italia, representando a las cuatro mayores economías de la zona euro, firmaron una carta para reclamar la universalidad de este impuesto.
En la misiva, los principales representantes económicos europeos señalaban que «el ‘dumping’ fiscal no puede ser una opción para Europa, ni tampoco para el resto del mundo», a la par que recordaron que la «introducción de un sistema fiscal internacional más justo y eficiente ya era una prioridad antes de la actual crisis económica y será aún más necesario para salir de ella».
De este modo, a pesar de que el G7 no tiene un papel formal en el proceso de discusión de la nueva fiscalidad internacional, un pacto en el seno de este grupo supone un poderoso impulso para alcanzar un acuerdo en las negociaciones formales que se están desarrollando al respecto en el G20 y en la OCDE de cara a la reunión de julio en Venecia.
El acuerdo fue celebrado también por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que apostilló en su cuenta de Twitter que el pacto supone un «avance hacia un nuevo sistema fiscal para la era digital global».
Estados Unidos, satisfecha
Por su parte, Estados Unidos, principal impulsor de este impuesto, también ha mostrado su satisfacción tras el acuerdo alcanzado.«Esta tasa mínima global pone fin a la carrera a la baja del impuesto de sociedades y garantiza justicia para la clase media y los trabajadores de Estados Unidos y de todo el mundo» ha señalado la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen.
Con la firma del compromiso, Estados Unidos ha rebajado sus aspiraciones sobre este impuesto mínimo de sociedades a nivel global, al reducir su pretención inicial del 21% a una tasa efectiva del 15%.
El nuevo Gobierno de Biden había anunciado el pasado jueves nuevos aranceles a exportaciones de distintos países del G-20, incluído España. Unos tributos que quedaron automáticamente suspendidos durante 180 días para dar espacio a las negociaciones de este nuevo sistema fiscal a nivel global. Ćon estas imposiciones, Washington buscaba presionar en el marco de estas negociaciones para llegar a un acuerdo conveniente a sus pretensiones.
