La policía arrestó este miércoles a un sacerdote que atacó a varios obispos en el Monasterio de Petraki, en Atenas, al rociarlos con dos litros de ácido.
Los siete obispos, que se estaban reuniendo para considerar la posibilidad de deponer al sacerdote por mala conducta, sufrieron quemaduras en la cara y las manos y fueron trasladados de urgencia al hospital, informa Reuters
Un guardia del monasterio, que logró atrapar al sacerdote en la puerta del monasterio, también sufrió quemaduras y fue trasladado al hospital.
El sacerdote de 37 años había sido destituido en primera instancia y el miércoles por la tarde el Tribunal sinodal de apelación debía confirmar su destitución, según informa el medio Ta Nea. Su mala conducta estaría relacionada con la posesión de drogas, y con otros comportamiento que habían sido censurados ya en el pasado, como el ataque a una mujer, o haberse casado con una.
Durante el proceso de anunciar la decisión, el monje de repente sacó las botellas con el ácido, rociando el líquido cáustico en las caras y manos de los metropolitanos, hiriendo a siete de ellos.
El guardia lo detuvo
El guardia, que se encontraba fuera del Monasterio de Petraki, escuchó las voces y cayó sobre él mientras también era atacado con el líquido en las extremidades inferiores y superiores, relata el medio.
El sacerdote, según la información, fue rápidamente detenido, ya que una patrulla policial pasaba por la zona. El autor ha sido trasladado a la Subdirección de Seguridad de Atenas, donde se encuentra detenido.
Según el relato de uno de los obispos atacados, el exsacerdote «fue bastante certero y los siete fuimos golpeados en la cara por lo que contenía la botella y desde la distancia». El ataque comenzó «cuando le informaron que su apelación no fue aceptada y que ya estaba despedido, sacó la botella y empezó a rociarnos el líquido. La botella era grande, de dos litros, la sostenía con ambas manos», recuerda Artis Kallinikos. «El no dijo nada. Tenía la botella en una bolsa. Cuando vi que sacó la botella, lo primero que pensé fue que era agua bendita. Mi mente pensó en otra cosa».
