Por: Madrid Cienfuegos M.
Donald Trump ha sido uno de los presidentes estadounidenses que más enfrentó con tanto acérrimo a China. Para él, especialmente a raíz de la pandemia, China se convirtió en su obsesión. Joe Biden ha evidenciado mantener hasta momento (en política exterior) una línea uniforme a la de su predecesor. Sin embargo, era impredecible, que su administración estuviese tan decidido a buscar el apoyo de sus aliados para formar un frente común contra China.
Es por ello, que cerrando la reunión del G7, por instancia del presidente Joe Biden, los dirigentes del G7 acordaron lanzar la iniciativa “Build back better for the world” (Reconstruir mejor para el mundo) para “responder a las necesidades tremendas de infraestructuras en los países de ingresos medios y bajos”, con el propósito de detener el avance de China.

El gigante asiático la segunda economía del mundo, ha sido considerada una amenaza, no sólo a nivel tecnológico, y el repunte económico obtenido a pesar de la pandemia, sino por las acciones militares constantes que ha llevado a cabo en el Mar Meridional de la China, la coacción hacia Taiwán, y por su disputa fronteriza con India y Bután.
Cabe destacar, en el Mar de China Meridional, Pekín ha construido y militarizado islotes, arrecifes e islas, lo que le otorga un control efectivo de grandes franjas de la región en disputa, una zona pesquera y marítima de enorme importancia sobre la que otros seis gobiernos reclaman total o parcialmente la soberanía.
De acuerdo a imágenes del satélite Maxar Technologies fechadas en Oct20, China ha dado muestras de construcción en un área del Himalaya a lo largo de la frontera en disputa con India y Bután (lugar de un enfrentamiento ocurrido en el 2017). De acuerdo a un comunicado de Maxar, ha habido una importante actividad de construcción en toda el área del valle del río Torsa.
Asimismo, también se habrían construido nuevos búnkeres de almacenamiento militar cerca del área de Doklam. Ésta área es una delgada franja de tierra que limita con los tres países y es reclamada tanto por China como por Bután, pero también es estratégicamente importante para la India, debido a su proximidad al Corredor Siliguri, una arteria vital entre Nueva Delhi y sus estados del noreste.
De acuerdo el analista Syed Fazl-e-Haider en un artículo publicado por el grupo de expertos australiano, The Lowy Institute: “Con un avance de sólo 130 kilómetros, el ejército chino podría aislar a Bután, Bengala occidental y los estados del noreste de la India. Cerca de 50 millones de personas en el noreste de la India serían separadas del país”.

La Casa Blanca ha dejado en claro la posición con respecto a China. Fue una política muy dura durante el gobierno del ex presidente Trump, plasmadas en las declaraciones de Jonh Ratcliffe, ex director de Inteligencia Nacional, quien en Dic20 señaló que “China se está preparando para un periodo de confrontación sin fin con los EE.UU., y la considero la mayor amenaza para EE.UU., y para la democracia en el mundo desde la II GM”. Sin duda alguno, fue una advertencia muy temeraria, y más viniendo de una persona de tan alto cargo.
Las relaciones de Estados Unidos con China, ya tensas desde el gobierno de Trump, no se han relajado durante el recién mandato de Biden, que ha dado muestras de continuar con la misma línea de su predecesor, al mantener la prohibición de las inversiones estadounidenses en empresas de tecnología y defensa.
Cabe destacar, que en Julio de 2017 el gobierno chino publica su Plan de Desarrollo para una Nueva Generación de Inteligencia Artificial, en donde se pone como meta el ser líder mundial en esta tecnología para 2030. El país ya contaba con varias ventajas con respecto a investigación, entorno empresarial y de emprendimiento, y en disponibilidad de información (Big data).
En este sentido, el Plan del presidente Joe Biden pudiera ser una alternativa ante el también avance de China con el proyecto One Belt, One Road (La Franja y la Ruta) que pretende revitalizar la conocida Ruta de la Seda mediante la modernización de infraestructuras y telecomunicaciones para mejorar la conectividad entre Asia y Europa.
El proyecto de la nueva ruta de la seda de China, considerado para muchos el plan estratégico de China para mantener su hegemonía mundial, y para otros, más ingenuos, consistiría en unir regiones olvidadas para “facilitar su desarrollo”. Pero, lo que si cierto, es que comprende todo un entramado de rutas al que Pekín le asigna una importancia vital, tanto que desde el 2017, la incluyó en la Constitución del Partido Comunista.
Es un plan ambicioso que se ha ido extendiendo geográficamente a medida que crece la presencia de China en el exterior. Actualmente más de 100 países conforman este plan. De acuerdo a Alice Ekman, investigadora sobre China del Instituto francés de RR.II., “ya no solo incluye carreteras, rutas ferroviarias, puertos, aeropuertos e infraestructuras de transporte. También incluye normas y estándares, aduanas, tribunales, comercio electrónico… Básicamente, es una etiqueta que se puede pegar en todo un abanico de proyectos”.
Para China, los beneficios del plan son claros: ampliar vías hacia el oeste le permite desarrollar sus regiones occidentales menos desarrolladas; estimula sus sectores industriales; abre mercados para sus productos; facilita que otros países adopten sus estándares tecnológicos, por ejemplo, en telefonía 5G; y, en general, expande su presencia e influencia internacional.
Paralelamente, y luego de varios años de negociación el 27Mar21, China firmó un acuerdo de Cooperación Estratégica con Irán valorado en $400.000 millones, mediante el cual Irán le asegura el suministro regular y estable de petróleo por 25 años. Este acuerdo estaría en línea con la iniciativa de la Franja y Ruta de China; además le podría dar presencia al país asiático en una región en la cual el mayor poder militar ha pertenecido a los Estados Unidos. A la vez, socavaría los esfuerzos de Washington para aislar al gobierno de Irán debido a sus ambiciones nucleares y militares.
Es por ello, que el líder norteamericano está poniendo el foco sobre China, que compite por la hegemonía mundial frente a EEUU. En este primer encuentro del presidente Biden con el G7, ha tenido el apoyo del primer ministro británico, Boris Johnson, así como del jefe del Gobierno canadiense, Justin Trudeau, y el presidente francés, Emmanuel Macron.
Ha pasado mucho tiempo, y China se está preparando para tener la hegemonía mundial, tiene el desarrollo tecnológico de los últimos años, una situación que el ex presidente Trump, como empresario lo visualizó, lo sabía, y aún más al desatarse el coronavirus culpó directamente a Pekín de haberlo causado para crear un desastre económico, porque todos los países se han visto debilitados en la economía mundial, menos China, por ello, su exacerbación con Pekín. Ahora es el turno de Joe Biden de frenar la ambición de China.
La entrada El avance de China. ¿Podrá ser detenido? apareció primero en CCNesnoticias.
