Once de enero de 2018. Esa fue la última vez que Jevlan Shirmemmet, joven uigur que estudiaba en Turquía, habló con su madre, Suriye Tursun, en Xinjiang. Ese día, su madre le envió su último mensaje de voz: «Estudia mucho, gradúate con buenas notas y cuídate. Usa crema hidratante para tu cara porque se te seca y pareces mayor. Siempre quiero ver tu cara reluciente porque te echo de menos…». Bajo este cariñoso mensaje, en apariencia trivial, se escondía una despedida. Dos días después, su madre y sus familiares y amigos le b
orraban del WeChat, el WhatsApp chino.
«Lo mismo le pasó a otros amigos aquí en Estambul. Casi todos los estudiantes uigures en Turquía tienen a algún familiar detenido o… Ver Más
